La reciente reunión entre el presidente Gustavo Petro y el exmandatario estadounidense Donald Trump en Washington no habría sido un punto de partida, sino la culminación de una serie de contactos previos que definieron el rumbo de la relación bilateral, según el análisis de expertos en política internacional.
De acuerdo con la analista Sandra Borda, el verdadero pulso diplomático se dio semanas antes del encuentro oficial, en medio de reuniones técnicas y políticas donde Estados Unidos habría dejado claras sus expectativas frente a temas sensibles como la migración y la lucha contra las drogas.
Para la experta, decisiones recientes del Gobierno colombiano como la extradición de alias “Pipe Tuluá”, la reanudación de vuelos con deportados y el regreso del glifosato en aspersión terrestre responderían a una lógica de alineación con las prioridades promovidas por Washington en la región.
“Todo esto está destinado a alinearse con la agenda y los términos de referencia que Estados Unidos está impulsando”, explicó Borda, quien además subrayó que este viraje ocurrió justo antes de la visita presidencial.
En ese contexto, la reunión tendría un carácter más simbólico que negociador. “Los presidentes no se sientan a discutir detalles; esos temas ya se trabajaron en visitas previas de altos funcionarios y en contactos con agencias como la DEA”, afirmó.
Borda también advirtió que el escenario internacional ha cambiado y que el costo de una confrontación abierta con Estados Unidos sería ahora mayor para Colombia. “Asumir una actitud de resistencia vocal y explícita frente a ese país es hoy un riesgo muy grande”, señaló.
Según la analista, factores geopolíticos recientes habrían modificado el equilibrio regional, elevando la presión sobre los gobiernos latinoamericanos y empujando ajustes estratégicos en su política exterior.




